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Arte Micénico.- Parte General

ARTE MICÉNICO Y SU ÉPOCA

 
Civilizaciones Egeas

Se agrupan bajo la designación de “Egeos” o pre-helénicos a los pueblos que durante la edad de bronce, aproximadamente entre los años 2600 a 1100 a.c. vivieron a orillas del mar Egeo.
Dos grandes civilizaciones se desarrollaron en esta época: la primera ubicada principalmente en la isla de Creta, llamada Cretense o “Minoica” en honor del legendario rey Minos y la segunda la “Micénica” por Micenas, la ciudad del también legendario Agamenón, rey de los aqueos y héroe de la guerra de Troya.


Los orígenes de la civilización cretense son tan oscuros como enigmática su catastrófica desaparición hacia el año 1500 a.c., posiblemente a causa de la erupción de un volcán o un tsunami.

Los cretenses se caracterizaron por ser un pueblo pacifico y amante de la naturaleza y aunque llegaron a dominar el mar Mediterráneo con su flota, este dominio se basaba en el comercio y en las buenas relaciones con sus vecinos, motivo por el cual se habla hoy en día de la “Pax Minoica”, concepto que trascendió a su arte, lujosos palacios que carecían de fortificaciones o murallas defensivas pintados alegremente con motivos naturales o escenas rituales. Religiosamente adoraban a la diosa madre o diosa de las serpientes y sus cultos se relacionaban con la fertilidad de los campos, animales y hombres reflejando la posibilidad de una estructura social matriarcal o en todo caso la existencia de un papel político importante de la mujer.

Su gloria fue heredada por los micénicos, también llamados “aqueos”, de quienes trataremos específicamente en este capitulo.

Los aqueos penetran en la Grecia continental hacia el año 2000 a.c., eran originarios de los Balcanes; “…este pueblo era de civilización inferior que los pobladores anteriores a los que suplantaron, por lo que durante 400 años aproximadamente se dedicaron a asimilar la cultura superior de sus predecesores, al tiempo que se enriquecieron con la aportación cultural de los minoicos..." (Blog Terrae Antiquae Imágenes).

Es necesario señalar que entre el arte cretense y micénico existe una verdadera fusión artística especialmente en la producción artesanal. Las analogías en las áreas de orfebrería y de la cerámica pueden confundir incluso a los especialistas. Puede ser que muchos de los tesoros depositados en las tumbas y palacios micénicos hayan sido objeto de saqueos o que los reyes aqueos hayan encargado la elaboración de dichos objetos a los artesanos cretenses a sus servicios.

ARTE MICENICO.-

Los micénicos o aqueos, como se denominaban a sí mismos, fueron el primer pueblo propiamente griego que se estableció en Grecia. Hablaban una forma de griego primitivo y sus gestas fueron contadas por Homero.

Antes del año 1870 poco podía decirse del pueblo aqueo, sólo que existieron; que la “Ilíada” era producto de la imaginación de Homero y que nunca tuvo lugar la famosa guerra contra Troya dirigida por Agamenón. Pero, el alemán Heinrich Schliemann, un apasionado de la obra homérica, halló en Turquía las ruinas de la legendaria ciudad.
 
En efecto, enterrada bajo tierra, Schliemann descubrió un total de siete ciudades, construidas una sobre los restos de las otras. En el segundo de los estratos localizó las ruinas de una ciudad con muros edificados con enormes piedras que mostraban indicios de haber sido quemada; fue identificada como Troya, la ciudad incendiada por Agamenón y sus ejércitos. Es así como la “Ilíada” pasó del campo mitológico al histórico, Agamenón había existido y sólo faltaba encontrar sus palacios y tesoros.

En consecuencia, Schliemann se propuso localizar la tumba en la cual había sido sepultado el legendario rey. Halló 18 tumbas en la ciudad de Micenas, donde reposaban los cuerpos de los reyes micénicos, sus esposas y sus hijos, sus rostros estaban cubiertos por máscaras de oro y junto a ellos había espadas, dagas, copas, joyas, todo de oro. La afirmación homérica de que Micenas era “rica en oro” estaba verificada.

El instinto arqueológico de Schliemann y su fe en la obra homérica fueron determinantes para el descubrimiento de una cultura desconocida y fundamental de la vasta historia griega. A partir de sus descubrimientos, otros arqueólogos consolidaron el trabajo realizado. Es así, que posteriormente se encuentran restos de utensilios micénicos en Atenas, Pilos, Chipre y Esparta, comprobándose la existencia de una civilización micénica extendida por todo el mar Egeo

La civilización micénica está fechada entre los años 1400 y 1100 a.c. (edad de bronce) y se extendió por todo el Peloponeso. Los aqueos heredaron el dominio marino de los cretenses, pero a diferencia de estos, los nuevos habitantes tenían un carácter pendenciero y belicoso. Este instinto guerrero los induce a fortalecer sus ciudadelas, con murallas de piedras colosales denominabas ciclópeas, dando a sus palacios la apariencia de una arquitectura megalítica, muy distinta al carácter alegre y abierto de los palacios minoicos.

En cuanto a su régimen político y de acuerdo a la Ilíada, los aqueos constituían una aristocracia militar en una Grecia dividida en pequeños territorios, posiblemente estaban unificados federalmente bajo el mando de un rey único, el de Micenas. No obstante, las ciudades micénicas siempre conservaron su autonomía y nunca dependieron del control político central.
 

Escritura Lineal "B"

Los aqueos conocieron un tipo de escritura primitiva llamada “Lineal B”, descifrada en el año 1952, esto permitió descubrir que hablaban una variante de griego arcaico. Desde entonces es plenamente legítimo establecer en Micenas el origen de la historia griega. En efecto, durante muchos años se creyó que los micénicos estaban tan estrechamente ligados con la civilización cretense y con el arte del Palacio de Cnosos que se suponía que debían tener el mismo origen étnico; pero gracias a los datos descifrados en las tablillas se comprobó que se trataba de un nuevo pueblo.

 

 

 
Utilizaron el carro de guerra, un vehículo ligero tirado por caballos; igualmente la se les atribuye la invención de de la espada larga y la armadura de láminas de metal y cascos de dientes de jabalíes.

La vida micénica también esta marcada por una gran religiosidad, el futuro del panteón griego se empieza a dibujar en una edificación llamada “Megarón”, creen en los dioses olímpicos Zeus, Hera, Poseidón… y hacían sacrificios humanos a sus dioses.

Hacia 1200 a. C. el poder de los aqueos comenzó a declinar y alrededor de 1100 a. c. la invasión de los dorios acabó con la civilización Micénica.

Diferencias y semejanzas entre el arte minoico y el micénico.-

En primer lugar, debemos anotar una marcada diferencia entre ambas culturas: Si la sociedad minoica o cretense estaba compuesta por hombres alegres y pacíficos, que no necesitaban erigir murallas defensivas ni armase; el pueblo aqueo o micénico estaba formado por hombres guerreros, que hicieron de sus edificaciones verdaderas fortalezas de piedras.

Los lujosos palacios minoicos se construyeron alrededor de un patio central, del cual surgían pasillos que comunicaban con almacenes, oficinas, talleres y con las casas de los mercaderes y aristócratas. Los cretenses amaban la naturaleza, la ligereza y la fantasía, ello se aprecia en la arquitectura de sus palacios y en los frescos que los decoraban, temas como un grupo de peces voladores jugueteando en el mar o escenas de atletas saltando sobre el toro eran motivos típicos.

Los aqueos, al igual que los cretenses construyeron palacios, la diferencia fundamental radica en el concepto defensivo de los mismos, fuertes murallas ciclópeas hacían de los mismos unas verdaderas fortalezas que se corresponden a una sociedad en la cual el rey gobernaba bajo un estricto sistema jerárquico.

En el plano artesanal, como ya se indicó, las semejanzas son numerosas, posiblemente porque los minoicos comercializaban sus producciones por toda la cuenca del Mediterráneo o porque los aqueos utilizaron mano de obra cretense. No obstante, podemos señalar que a grosso modo los artesanos minoicos, en especial durante el último período adornaban sus piezas con motivos inspirados en la naturaleza como flores y animales marinos; en cambio los micénicos preferían modelos más sencillos, con decoraciones geométricas, o en su defecto escenas bélicas o de cacería, más acordes con el carácter de un pueblo de conquistadores.

Tanto los cretenses como los aqueos supieron trabajar los metales y demostraron gran gusto en la confección de joyas en oro y plata.

El papel de la mujer fue completamente distinto, si en la cultura minoica la mujer ocupaba una posición social y política importante, que incluso ha llegado a plantear la posibilidad de un matriarcado; en la micénica su papel es relegado a simple esposa y compañera fiel del hombre, Penélope, la esposa de Ulises, retratada por Homero en la Odisea, vendría a ser el ideal femenino.

FIN DE LA CULTURA MICENICA

La hegemonía micénica, iniciada hacia el año 1450 a.c., gracias a su dominio naval y a la misteriosa desaparición de la cultura cretense fue de corta duración. Las invasiones de pueblos indoeuropeos ocurridas entre 1150 y 1000 a.c. produjeron una gran complejidad cultural, así como diferentes dialectos: el dórico hablado en Corintio, Argólida y Creta; el jónico utilizado en Atica; el eólico en Anatolia y el chipriota en Chipre.

Ahora bien, la idea de que una raza extraña con costumbres propias barrió a los micénicos, ocupando sus espacios e imponiendo su cultura e instituciones no es completamente exacta, posiblemente los indoeuropeos se fueron asentando poco a poco y se fundieron con sus antecesores, dando origen a una nueva Grecia.

La llegada de los “hombres de hierro” (por el metal con que esta gente fabricaba sus aperos) da inicio a lo que los historiadores llaman la Edad Oscura de Grecia. Pero, aunque las ciudadelas de Tirinto, Pilos y la propia Micenas habían sido desvastadas, el pasado glorioso de los aqueos - un tiempo de empresas extraordinarias llevadas a cabo por héroes y dioses - estaba latente y pronto a reaparecer en la vida de los griegos.

En efecto, los hombres de hierro, no obstante de haber traído el caos y representar un período de aislamiento y oscuridad frente a la cultura creto-micénica, pronto absorbieron la cultura de sus antecesores. Es así, que mediante la tradición oral aceptaron como propias las hazañas de los viejos tiempos como la lucha de Teseo contra el Minotauro, la guerra de Troya, el asalto de Tebas, el regreso de los Heraclidas. Mitos y leyendas que alimentaron la religión, el arte y el carácter del nuevo pueblo. Es por ello indudable que las culturas egeas fueron el precedente del arte griego y tienen una importancia capital en la formación de la Grecia clásica.