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Comentarios : SUEÑO DE UNA TARDE DOMINICAL EN LA ALAMEDA, DIEGO RIVERA
Enviado por luisaelena el 15/5/2010 17:10:00 (106892 Lecturas)
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DIEGO RIVERA (1886 -1957)
SUEÑO DE UNA TARDE DOMINICAL EN LA ALAMEDA CENTRAL (1947)
Museo Mural Diego Rivera.
15 mts x 4.80 mts
Fresco sobre tablero desmontable.
Estilo: Realismo- Muralismo


Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, mejor conocido como Diego Rivera, nació en México el 8 de Diciembre de 1886. Artista comprometido políticamente con la causa comunista, trató como temas fundamentales la reivindicación del pueblo indígena y la lucha de clases, con una visión marxista de la realidad.
Rivera es quizás el más grande de los pintores muralistas de su país, estudió durante quince años en Europa, especialmente Francia, España e Italia, donde se alejó del academicismo y se interesó por las corrientes de vanguardia. En esta época sus obras están influenciadas por el cubismo sintético.
A su regreso a México, se dedicó a estudiar las culturas maya y azteca y funda junto a David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco el Sindicato de Pintores, origen del movimiento muralista mexicano, de profunda raíz indigenista.
Durante la década de los años 20 realizó grandes murales en el Palacio de Cortés en Cuernavaca, Palacio Nacional y Palacio de Bellas Artes en Ciudad de México y en la Escuela Nacional de Agricultura en Chapingo, donde reflejó la historia del pueblo mexicano.
En el año 1930 fue invitado a los Estados Unidos a los fines de realizar varios murales, pero su temática comunista, de alto contenido social fue duramente criticada por la prensa y el gobierno americano. No obstante en 1933 fue contratado nuevamente para realizar un mural en Rockefeller Center, símbolo del capitalismo americano, pero al incluir un retrato de Lenin, el mismo Rockefeller ordenó la destrucción del mural.
Artista fundador del Partido Comunista de México, sus obras, de un realismo vigoroso y colores vivos, plasman su afinidad con los ideales revolucionarios de su patria. Durante el gobierno del Presidente Lázaro Cárdenas, se le otorgó asilo político a León Trotsky, célebre disidente ruso, siendo alojado por Rivera y su esposa Frida Kahlo en su Casa Azul.
Falleció en ciudad de México el 24 de Noviembre de 1957.

El mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, fue pintado para el Hotel del Prado, ubicado en el casco histórico de Ciudad de México, pero a raíz del terremoto de 1985 se mudó al Museo Mural. Rivera nos muestra en un imaginario paseo los recuerdos de su niñez y al mismo tiempo realiza una síntesis de la historia de México, representada por algunos de sus protagonistas más emblemáticos.
El mural incluye aproximadamente 150 retratos de familiares y personajes históricos; no se trata pues de una obra de historia oficial o de realismo socialista, sino un collage de personajes evocados por el pintor.
El mural esta compuesto por tres secciones, la primera, comenzando por la izquierda nos muestra escenas de la conquista y la colonia y también refleja grandes acontecimientos del siglo XIX, como la Independencia, la invasión norteamericana, los 11 períodos presidenciales del General Santa Anna y la intervención europea. La segunda parte con las figuras centrales de Diego Rivera y la Calavera evoca la época porfirista. Por último la tercera parte evoca los movimientos campesinos y las luchas populares que culminaron con la Revolución de 1910.

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Detalle: En el extremo izquierdo aparece el conquistador Hernán Cortés, con las manos ensangrentadas. Un personaje que marcó la entrada de México a la época moderna, pero al precio de destruir y someter una cultura milenaria; desde entonces la clase indígena sobrevive como una clase desfavorecida. A su lado aparece fray Juan de Zumarraga, primer arzobispo de México, a él se debe la primera imprenta en América, la creación de colegios y el inicio de la universidad, pero también fue el primer inquisidor, condenando a 183 no creyentes por continuar con las costumbres indígenas y realizar supuestos sacrificios humanos, Rivera ha representado a los condenados con el capirote de pecador delante de las llamas en las cuales serán quemados.
Aparece también Sor Juana Inés de la Cruz, escritora, poetisa y dramaturga mexicana; el octavo Virrey Luís de Velasco y Castilla con cuello de gola, personaje que mando a construir el Paseo La Alameda, como un sitio de esparcimiento para la elite mexicana.

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Detalle: Sobresale en esta primera sección el presidente Benito Juárez, jefe de Estado de 1858 a 1872, quién lleva en la mano la Constitución. Abajo se encuentra Ignacio Ramírez, el Nigromante, quién sostenía originalmente un escrito con la polémica frase “Dios no existe”, durante la inauguración del mural, el sacerdote encargado se negó a bendecir la obra, luego un grupo de creyentes atentó contra la obra, borrando la máxima y mutilando con un cuchillo la cara de Diego niño. La obra deteriorada se tapó durante varios años, hasta que Diego Rivera, al regreso de su viaje a Moscú, la restauró y cambió la frase por “Conferencia en la Academia de Letrán 1836”, haciendo alusión a la ocasión y sitio en los cuales Nigromante había negado la existencia de Dios.
Debajo de Ramírez, aparece el emperador Maximiliano con su barba roja peinada cuidadosamente y su esposa Carlota, con un moño blanco en la cabeza. El emperador fue derrocado y fusilado y ella enloqueció, no obstante lo sobrevivió 60 años.

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Detalle: En la segunda sección central destaca la Catrina, un esqueleto vestido elegantemente con una serpiente emplumada en sus hombros. La muerte tiene un sentido muy especial en la cultura mexicana, es considerada desde los tiempos precolombinos como otra forma de existencia o de renacimiento, de allí que se celebre el Día de los Difuntos como una fiesta, en la cual los mexicanos se reúnen en los cementerios a comer y beber junto a sus parientes muertos. La serpiente emplumada evoca al dios Quetzalcóatl. La imagen de la Cetrina fue grabada originalmente por José Guadalupe Posada, quién aparece a su lado derecho, es una crítica o burla de la burguesía de principio de siglo. Al lado izquierdo Diego Rivera se autorretrató como niño. Atrás se ve a Frida Kahlo, tercera esposa de Diego y también reconocida pintora mexicana, viste un típico vestido mexicano y lleva el símbolo del yin y yang, que significa que ambos se complementaban y eran mutuamente esenciales para su existencia.
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Detalle: La cantante “La Revoltosa”, una india vistiendo un llamativo vestido amarillo se enfrenta a un gendarme, quien no la deja circular por el paseo Alameda, destinado en esa época porfirista a “personas decentes”, ella desafiante se sube la falda. Del otro lado se encuentran unas damas vestidas a la moda francesa (hay un enfrentamiento entre los vestidos de estas mujeres que implican lo nacional contra lo extranjero), ellas son las hijas y la esposa de Porfirio Díaz. Atrás aparece una reproducción de la fuente del parque Alameda, este parque sigue siendo visitado hoy en día por los mexicanos. Sobre ellos se eleva un globo rosado en recuerdo del vuelo realizado por Cantilla, en el año 1903 con las iniciales “RM”, símbolo de esperanza de la Revolución Mexicana.
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Detalle: Arriba, culminando esta segunda sección aparece con uniforme militar el tirano Porfirio Díaz, quien gobernó por más de 30 años a México, el mismo se encuentra dormido ante la realidad de su país, la estabilidad gubernamental la había logrado gracias a los militares y los ricos hacendados, pero la población indígena sufría las consecuencias de la pobreza .
Aquí aparecen dos niñas, en una marcada diferenciación de clases sociales, la primera rubia, bien vestida y con una hermosa muñeca y la otra niña indígena sube su mano a la cabeza para cubrirse del rolo del gendarme, el perrito le ladra a la familia campesina. Los padres de la niña rica, se muestran indiferente a la escena a sabiendas que la autoridad existe para protección de la clase acomodada. Así, los campesinos son retirados del parque por la autoridad complaciente.
El tercer segmento del mural representa al México de los años 40, identificado por una serie de construcciones tales como el Palacio de Bellas Artes y la Plaza de Toros.
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Detalle: Un personaje emblemático de la cultura mexicana es el revolucionario, que lucha contra la explotación de los pobres y combate la desigualdad de clases con las armas. Presidiendo la lucha revolucionaria, aparece Emiliano Zapata, sobre su caballo. Aparece acompañado de una mujer armada, en honor de las mujeres que lucharon en la revolución mexicana, a los pies del caballo aparecen un grupo de hombres armados con fusiles, uno lleva una granada con la mecha encendida y en la bandera se lee “Tierra y libertad” y “Viva Zapata”.
En el extremo derecho superior aparece el presidente Francisco Madero, otro revolucionario, que a pesar de haber nacido en rica cuna, luchaba junto con el pueblo contra la tiranía de Porfirio Díaz y abogaba por el voto a favor de los indígenas, el presidente saluda agitando el sombrero, la bandera que le sirve de fondo lleva escrita su consigna “Sufragio universal. No a la reelección”, fue derrocado y fusilado en 1913.
Todos estos personajes aparecen en un gran escenario de brillantes colores, paseando entre frondosos árboles y la arquitectura correspondiente a la época, cada uno de ellos esta tratado con los atuendos, gestos y actitudes que facilitan su identificación.

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